Samantha Otoya: “Ofrecemos amor, detalle y dedicación en cada uno de nuestros postres”

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Las experiencias, el gusto y el amor destacan en cualquier circunstancia de la vida y el complejo mundo de la repostería no es la excepción. La sensación de consumir un buen postre no sería posible sin el detalle y la minuciosidad de sus productores que, con todo el cariño del mundo, buscan brindar grandes momentos en forma de sus creaciones. Linda Zapata es una detallista y luchadora emprendedora que, gracias a su esfuerzo, fundó Deliria Mía, un emprendimiento dedicado a la producción de postres personalizados a total gusto de sus clientes.

¿Cómo fue que decidiste fundar Deliria Mía?

La idea de ofrecer dulces surgió gracias al empujón de una amiga en secundaria, cuando lleve paletas de chocolate que había hecho para regalar. Sin embargo, ella me dijo “¡No, nos los regales, véndelos!” Y así como si nada, ella avisó a todo el salón, quienes se acercaron a curiosear y a comprar. Al inicio puse precios al azar, calculando al ojo, luego aprendí a sacar “presupuestos”, por lo que pude fijar mejor los precios. De ahí pasó regular tiempo, hacía trabajos esporádicos de pastelería, era como un hobbie del cual conseguía un ingreso extra para mis cosas. En un momento, incluso, trabajé en conjunto con la mamá de un amigo que se dedica a esto, con quien aprendí mucho. Para este entonces, ya había creado mi fanpage por Facebook pero con otro nombre y los productos estrella eran los blondies y las paletas o bombones de chocolate.

En algún momento de la universidad, si no me equivoco, decidí cambiar el nombre de todo esto por Deliria Mia y tomármelo un poco más enserio, verlo como algo más que el hobbie que era, sino como un proyecto de gran potencial con el cual, a su vez, me resultaba divertido hacerlo.

Para cambiarle el nombre tomé en cuenta lo que quería que mis postres fueran para los clientes, junto con un juego de palabras y algo propio de mi familia, mi apodo.

Deliria es la connotación femenina de delirio, que puede interpretarse como locura o fascinación exacerbada, pero dirigida hacia los postres. El objetivo es que resulten alucinantes, tanto en el sabor como visualmente. Mía por el apodo que me puso mi hermanita, la que me sigue, al no poder pronunciar bien mi nombre cuando era una bebé y también porque indica una autoapropiación.

Por lo tanto, el nombre sugiere ese fin, que les resulte una experiencia casi mágica para el paladar y quieran regresar por más.

Se podría decir que el crecimiento ha sido paulatino, ya que se fue definiendo más cuando me fui a vivir a Lima, donde estudie pastelería y panadería en Nova, también porque ahí creé la cuenta de Instagram de mi pastelería virtual. Una prima muy querida me ayudó con el tema de las fotografías de mis postres para que luzcan más profesionales y definí la temática y forma de mi primer logo, que es de una torta mágica con alas de hada.

Una vez que regrese a Piura, ya todo esto tomo mucha más fuerza y acogida porque incluso iba a eventos de anime o k-pop como stand y los postres que ofrecía iban con decoración temática propia del evento. También porque se realizaron mis tarjetas de presentación y desde ese momento hasta ahora hay más gente que conoce mi negocio, que me pide postres y el packaging ha mejorado en algunos aspectos.

¿Cuándo descubriste tu amor por la pastelería?

El amor por la pastelería lo descubrí desde muy joven. Fue entre las horas que pasé en la cocina junto a mi tía bisabuela Teodora, haciendo postres incluso a escondidas de su hermana, mi bisabuela Nery, porque para realizar postres se suele gastar de gas… ¡Uf! Y eso no le agradaba mucho a mi bisabuela, pero ni modo, ella, al igual que el resto, luego disfrutaba de comer sus postres sin peros. Solía verla cocinar muy feliz y veía cómo la llenaba de alegría cuando nos veía comer lo que había preparado o cuando íbamos a asaltar su alacena llena de dulces. De por sí en mi familia somos dulceros, aunque algunos digan que no lo son.  Creo que ver que los postres llenaban de felicidad, no solo a uno mismo, sino con quienes los compartías, eso lo que me llevó a crear este vínculo con la pastelería.

También se podría decir que fue gracias a que mi madre es malísima para los postres o al menos en mi niñez, como cuando para un cumpleaños intentó hornearme un pastel y, de los tres intentos, uno salía más quemado que el anterior. Esa “necesidad” me llevó a ser yo quien realizara los postres.

Esto me recuerda a una anécdota, de mi primer postre hecho totalmente por mí misma a los 8 o 9 años. Me habían comprado mi primer hornito de Mickey Mouse e intente hacer un keke de chocolate que terminó saliendo como galleta. Sin embargo, resultó muy rica y mi papá se devoró las tres fuentes que había hecho.

Con respecto a tu clientela, cada vez hay más compradores de tus postres y tu marca se expande día a día, ¿cómo ves tu negocio en unos años?

En unos años ya me veo como una marca más posicionada y con un mayor alcance a nivel regional, con una carta mas definida, no tan abierta como lo es actualmente, pero manteniendo la esencia de que sea personalizado al gusto del consumidor. Incluso quizá ya con divisiones especializadas bajo un mismo nombre, como uno de catering, otro de pastelería fina que son sobre una locura de postres, llena de detalles, sabores y en “miniatura”, uno de tortas artísticas, entre otras ideas más que se me ocurren por días. Pero eso último es plan a largo plazo. A mediano, de por sí, quisiera lo que mencioné al inicio: tener un stand en un mall o aprender a aprovechar mejor las plataformas digitales para llegar a más gente y no ser ya solo yo, sino contar con personal.

¿Qué valor agregado le das a tu marca para que las personas la prefieran?

Que ellos tienen la opción de escoger el diseño de su torta, cupcake, galleta o cualquier postre desde adentro, que implica qué tipo de la crema del relleno, el sabor del keke y qué toppings llevará por dentro, como chispas de chocolate, pecana, pasas, etc. Y por fuera, en lo visual, la forma, la temática y diseño que deseen. Se podría decir que una atención 100% personalizada. Aparte que los realizo con mucho cariño, detalle y dedicación.

Y bueno, si es de ir más allá, incluso se podría decir que, para un futuro, planeo que una parte de los ingresos sea destinada a la ayuda de animalitos callejeros.

En un futuro, ¿tienes en tus planes poner una tienda física o quieres mantenerte en las ventas por internet?

La verdad, sí me gustaría bastante poder en un futuro contar con una tienda física con sucursales o puestos en malls quizá, así como mejorar la tienda que tengo virtual. Acá la cuestión es que, para llevar eso a cabo, se necesita una gran inversión, una propuesta de proyecto con un camino más delimitado sobre lo que se ofrecerá y diseño estructural definido. Para esto, se necesitaría conseguir un inversor que se interese en este proyecto pastelero, pedir un préstamo bancario o ahorrar hasta obtener el dinero necesario. Hasta ese entonces, seguir de manera virtual, que de por sí es como se está moviendo cada vez más el mundo actualmente.

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